OH, tiempos tan veloces.
OH, conocer personas y lo fructífero que puede ser.
Enséñame a ser placentero.
Enséñame a no ser sumiso. A ser deseado, no amado. Debo ser un vivo accesorio.
Y en el clímax descubriré nuevas estrellas contigo. Desafiando la gravedad, y el limite de nuestros cuerpos.
Mi alma se siente grata, e ingrata luego del delito. Lo canjeo, soy pecador. Lo permuto, soy un negociador.
Despojada de adornos y pinturas. Tu secreto es predicar la ligera liberación. Somos parte de esa secta. Involucionamos a una decencia primitiva.
A veces somos perros con pulgares. Ser vulgar, poder controlarlo.
Seamos parte de lo que se esconde en lo oscuro de la ciudad.
Más, más. Cuerpo, deleite.
Más, más. Algunos se ocultan en grises envestiduras.
Enséñame a desprenderme del remordimiento del después.
Todas las veces que te digo adiós, la urgencia te implora el encuentro.
FEDERICO A. AISENBERG
"BAR ARTAUD", EDITORIAL DUNKEN, 2008.
domingo 9 de mayo de 2010
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