sábado 10 de diciembre de 2011

MACABRE RAVE

Dinero y fuego.
Soplan el papel, esta ardiendo.
No es papel, es piel.
Piel que se incrusta en sus muslos.
Dolor,
excitación.
ELLOS,
hablo de ELLOS.
Vestidos con sus trajes,
gimen con sus cuellos rojos,
sudando eufóricos, mirando la noche despejada.
Sienten como las estrellas raspan sus torsos cortando sus camisas.
El viento no logra apagar ese incendio carnal.
Sin motivo estoy en el medio viéndolos danzar.

Viejos rejuvenecidos,
veteranos de la guerra continua,
donde la oferta y la demanda chocan a sus antojos.
Carne humana como ofrenda.
Arrodillados alabando la nada,
símbolo infinito, la hazaña.
Adorar el reservado privilegio del sin obstáculos,
definición conveniente de LIBERTAD.

La sangre cubre la tierra seca sin poder lograr
manchar sus lustrados zapatos.
Cronista del canibalismo, me asusta ser el postre,
o desear envolverme en aquel ritmo marcado por la bolsa de valores.

Festejan el encuentro
descorchando vinos añejos y bebiendo del envase.
Lo primitivo aun aguarda en ellos.

El Sol finalmente los enceguece y es cuando sus asistentes
desarman, corrompen, extorsionan, ocultan y restablecen.
Los llevan a casa y los acomodan en sus camas
junto a sus mujeres.

Sus sonrisas los acompañan con las resacas.
Esconden sus dientes blancos,
sus destellos de locura,
sus miradas lujuriosas,
sus arrugas,
sus canas,
sus manos inmensas aferradas al celular.
Te gritan, tú eres el próximo.
Tú serás mi cena,
te devorare como mi presa y tú te dejaras.

FEDERICO A. AISENBERG

jueves 8 de diciembre de 2011

TREPA

Despierta.
Despierta junto a mí.
Susurra mis encantos,
y déjame levitar.
Todo mi pasado,
desvanece a tu lado,
me puedo transfigurar.
Trepa-encantos.
Bostezas a mi lado.
Debes despertar.
Quédate a mi lado.
Hazme olvidar,
recuerdos marginados,
murmullos de mi soledad,
se hunden y se van,
se entierran a tu lado,
te escondes y te extraño.
Trepa – encantos.
Afuera hay frialdad,
ausentes de la sociedad.
El mundo esta al revés,
cúbrelo con sabanas.
Envuelve los placeres.
Podremos escapar,
desde la cama,
otro amanecer
nos despertara.

martes 25 de mayo de 2010

POEMA Nº 56

Sangraste tu niño interno, y lo abandonaste agonizando y medio muerto. El intenta sobrevivir, arañando tu garganta para escapar por tu boca. No lo permites, la cierras. Deseas que se pudra adentro tuyo.
Y a veces desfilamos por las calles con pasos programados. Entre nosotros, nuestra marcha es sonoramente homogénea y sincrónica. Buscamos aquella luz que resplandece en los altos edificios envidrados.
Muévete. Ocupa tu tiempo. Se productivo y compraras tu entretenimiento. Se trata de correr en cada espacio del segundero, y gritar, ¡las manecillas no se han movido en vano!
Y si te has quedado dormido, no despiertes. Han transcurrido milenios de información, justo cuando tus parpados estaban cerrados.
Los personajes de tus sueños te han traicionado. Te has estancado. ¿Qué será de tu orgullo neófito?
No temas. Puedes imitarme y estar nuevamente en la gran corriente. Repetir no te hará sabio. Si decente y adecuado en nuestros planes.
Solo debes desgarrar, aplastar, tortura y expulsar el resto del niño aberrante que ha quedado en tus adentros.
Mátalo con pastillas, y saltaras tan alto que ya no te veremos.
Chau, adiós. Te saludamos lo que dictamos tu futuro.
Y si los ausentes regresan, y sus lágrimas nos ahogan al ver partir a sus proles, despreocúpate.
Aléjate por las ofertas que anhelas. Relájate. Los hilos nos protegerán.
Siglos pasaran hasta que vuelvan. Tus sueños plásticos se pueden hacer realidad.

FEDERICO A. AISENBERG
"BAR ARTAUD", EDITORIAL DUNKEN, 2008.